Triunfo de María

Mi alma canta el triunfo de Aquel que quiero

que lo canten los hombres del mundo entero

que se escapen mis versos por los potreros

celebrando el amor del Dios verdadero.


Este es el triunfo grande del Dios viviente,

que prefiere el humilde al prepotente (2).


Porque puso sus ojos sobre su esclava

prefirió a los pobres de forma clara

y con mi pequeñez hizo grandes cosas

por siglos y siglos me dirán dichosa.


Porque volteó del trono al potentado

colocó en su cetro al olvidado.

Hizo pasar vergüenza al engreído

y sentó en su mesa al desposeído.


Porque Dios a los ricos dejó sin nada 

y con el pobre se hizo pura gauchada.

Así Dios prometió y nunca miente

al abuelo Abraham y descendientes.