I.
Jesús, Pastor de nuestras vidas que continúas llamando con tu mirada de amor a tantos y tantas jóvenes que viven en las dificultades del mundo de hoy, abre su mente para oír entre tantas voces que resuenan a su alrededor, tu voz inconfundible, suave y potente, que también repite hoy: “Ven y sígueme”. Mové el corazón de nuestra juventud a la generosidad y hacéla sensible a las esperanzas de los hermanos y hermanas que piden solidaridad y paz, verdad
y amor. Orientá el corazón de los y las jóvenes hacia la radicalidad evangélica capaz de revelar a la mujer y al hombre moderno las inmensas riquezas de tu caridad. ¡Llámalos con tu bondad, para atraerlos a Ti! ¡Sedúcelos con tu dulzura para protegerlos en Ti! Envíalos con tu verdad para conservarlos en Ti. Amén.
II.
Dios generoso,
que nos has mostrado el sendero
que lleva a la vida eterna,
y por medio de nuestro bautismo,
nos has llamado a proclamar la Buena Nueva.
Bendice y fortalece a aquellos
quienes han hecho un compromiso
de servicio en la Iglesia.
Concédeles sabiduría y guía a aquellos
que están discerniendo su vocación.
Enriquece a tu Iglesia con matrimonios
y solteros dedicados; con diáconos,
sacerdotes y con personas consagradas
a la vida religiosa.
Llenos de tu Espíritu Santo
te pedimos esta bendición
para que nosotros tu pueblo
sigamos a Jesús nuestro Buen Pastor,
ahora y siempre. Amén.
III.
Omnipotente y buen Señor, Dios uno y Trino, que sientes compasión al ver la muchedumbre como oveja sin pastor. Te pedimos que envíes a nuestra Iglesia vocaciones: Sacerdotes, según tu corazón que nos alimenten con tu Cuerpo y con tu Sangre. Diáconos, que sirvan en el ministerio sagrado de la caridad de sus hermanos. Religiosas y Religiosos que por la santidad de sus vidas sean signos y testigos de Tu Reino. Laicos que como fermento en medio del mundo proclamen y construyan tu Reino en el ejercicio de su diario quehacer. Fortalece a los que has llamado, ayúdalos a crecer en amor y santidad para que respondan plenamente a su vocación. María, Madre y guardiana de las vocaciones, ruega por nosotros. Amén.