Santa María, Madre de Dios y de los hombres, hoy nos dirigimos a ti para pedirte que protejas a nuestras familias.
Tú que eres Madre de la Iglesia, ayúdanos a lograr que cada familia cristiana sea una “pequeña iglesia”, en donde se viva conforme al Evangelio y desde donde el Evangelio sea irradiado a las demás familias.
Que como tú, sepamos aceptar la cruz de cada día porque con ella se fortalece nuestra fe, madura nuestra esperanza y se purifica nuestro amor.
Que nuestras familias den gracias a Dios en los momentos alegres, lo encuentren en los momentos difíciles y lo glorifiquen siempre con palabras y hechos. Te pedimos por las familias que no conocen a Jesucristo, por las que no quieren aceptarlo y por las familias desunidas.
Muéstrate especialmente, Madre de las familias que sufren, de las que no tienen techo, de las que les falta el pan y de aquellas que están afligidas por la enfermedad, la ausencia o la muerte.
Santa María de las Familias, ruega por nosotros pecadores y muéstranos a Jesús para que nos lleve al Padre, guiados por el Espíritu Santo. AMÉN.