Por la Comunidad, por la Hermana, por la fraternidad, Oración del arco iris

I.

ORACIÓN POR LA COMUNIDAD

Padre hoy quiero pedirte por mis hermanas de comunidad. Tú las conoces personalmente, conoces su nombre y apellido, sus virtudes y defectos, sus alegrías y penas, su fortaleza y su debilidad, sabes toda su historia, las aceptas como son y las vivificas con tu Espíritu. 

Tú, Señor, las amas no porque sean buenas, sino porque son hijas tuyas. Enséñame a quererlas de verdad a imitación de Jesucristo, no por sus palabras o por sus obras, sino por ellas mismas. Descubriendo en cada una, especialmente en las más débiles, el misterio de tu Amor Infinito. 

Te doy gracias, Padre, porque me has dado hermanas, todas son un regalo para mí, un verdadero sacramento: signo sensible y eficaz de la presencia de tu Hijo. Dame la mirada de Jesús para contemplarlas, y dame su corazón para amarlas hasta el extremo, porque también yo quiero ser para cada una de ellas, sacramento vivo de la presencia de Jesús. Amén.

II.
ORACIÓN POR LA HERMANA

Dios mío, escucha esta plegaria. Tú que me alivias en mi dolor, hoy te pido por mi hermana. Dale las fuerzas para resistir los malos momentos que le toca vivir. Sácala de su desesperanza, condúcela por tu divina senda. Haz que acepte tu Voluntad, que no ponga en peligro su vida, sino que la salve, Señor. Amén.


III.
ORACIÓN DE LA FRATERNIDAD 

Señor Jesucristo, columna de unidad y rey de la fraternidad. Envíanos cada mañana una ráfaga de tu espíritu. Derriba los muros de separación levantados por el egoísmo, el orgullo y la vanidad. Aleja de nuestra casa las envidias que siembran discordias. 

Libranos de las inhibiciones. Sosiega los impulsos y cólmalos de serenidad. Haz surgir en nuestras intimidades, corrientes sensibles y cálidas, para que nos perdonemos y nos comprendamos, nos estimulemos y nos celebremos como hijos de una misma madre.

Retira de nuestro camino las rivalidades y aversiones, rompe los bloqueos para que seamos unos con otros abiertos y leales, sinceros y veraces. Crezca la confianza como árbol frondoso, a cuya sombra todos nos sintamos felices. Y así seremos ante el mundo el argumento sensible y profético de que Tú, oh Jesús, estás vivo entre nosotros. Amén.


IV.
ORACIÓN DEL ARCO IRIS

Señor, haz de nosotros un arco iris, signo visible de paz y de reconciliación. 
Un audaz arco iris que una a ambos milenios, el antiguo y el nuevo. Un signo del cielo colocado por Tí. Un signo de promesas que nunca defraudan.
-El arco iris será para todos, un signo de esperanza-. 

Un signo de tu amor a lo creado, de la promesa de tu espíritu que renueva la faz del universo, haz que te sigamos con sana inquietud. 
Haznos inquietos cuando nos sentimos satisfechos y seguros de nosotros mismos, cuando nos volvemos mezquinos y rigurosos, cuando en vez de seguir caminando, creemos haber alcanzado la meta.

Vuélvenos inquietos cuando saciamos nuestro corazón con nuestras muchas cosas, perdiendo la sed de tu presencia y el ansia de paz en la justicia. 
No permitas que nos domine la indiferencia, ni la ceguedad ante el futuro, ni el celo alucinado, ni la turbación obcecada. 

Concédenos la paz, fruto de la Unión contigo, tacto, afabilidad, cortesía, amabilidad con todos los seres vivientes y con todas las criaturas inanimadas. 
Mantennos despiertos, Señor, para que seamos osados y mutuamente solidarios, 
para que prestemos siempre atención a tu palabra. 
Agudicemos los oídos al grito de los pobres, estemos abiertos a las jóvenes generaciones. Concédenos seguirte con total felicidad. 
Sí, Señor. Haz de nosotros un arcoíris, un signo de esperanza para un mundo nuevo. Amén.