V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, al Hijo y al Espiritu Santo
Como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.
HIMNO
sólo está en el amor,
en un amor capaz de dar la vida.
No la dan las riquezas,
si no es una, Señor:
la de tu amor como única moneda.
No la dan los placeres,
y sí la da el sabor
de recibir de ti mieles y hieles.
Ni la da, no, el orgullo,
sino el ser servidor
de todos y por ti, por darte gusto.
La da la paradoja
de abrazarse al dolor
como tú a tu cruz de sangre y mofa.
La perfecta alegría
se logra en el amor,
en ese amor capaz de dar la vida.
Perfecta como tú, genuina joya,
dánosla ya, Señor,
como una gracia que será tu gloria. Amén
Ant. 1. El que quiera seguirme, que se niegue a si mismo, cargue con su Cruz, y se venga conmigo.
Salmo 114
Amo al Señor, porque escucha
mi voz suplicante,
porque inclina su oído hacia mí
el día que no invoco.
Me envolvían redes de muerte,
me alcanzaron los lazos del abismo,
caí en tristeza y angustia.
Invoqué el nombre del Señor:
“Señor, salva mi vida.”
El Señor es benigno y justo,
nuestro Dios es compasivo;
el Señor guarda a los sencillos:
estando yo sin fuerzas me salvó.
Alma mía, recobra tu calma,
que el Señor fue bueno contigo:
arrancó mi vida de la muerte,
mis ojos de la lágrimas,
mis pies de la caída.
Caminaré en presencia del Señor
en el país de la vida.
Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. 2. A quien me sirva, mi Padre del cielo lo premiará.
Salmo 7
Oficio de la Pasión de San Francisco
-Aplaudan todas las gentes,
aclamen a Dios con voces de júbilo.
-Pues el Señor es excelso,
terrible, Rey grande sobre toda la tierra.
-Porque el santísimo Padre de los cielos,
nuestro Rey antes de los siglos,
envió de lo alto a su amado Hijo
y realizó la salvación en medio de la tierra.
-Alégrense los cielos y goce la tierra,
conmuévase el mar y cuanto lo llena;
se alegrarán los campos y cuanto hay en ellos.
-Cántenle un cántico nuevo,
cante al Señor toda la tierra.
-Porque grande es el Señor
y en gran manera loable,
es temible sobre todos los dioses.
-Tierras de los gentiles, ofrendad al Señor;
ofrenden al Señor gloria y honor,
ofrenden gloria al nombre del Señor.
-Tomen sus cuerpos y carguen con su santa cruz
y sigan hasta el fin sus santísimos preceptos.
-Tiemble la tierra entera en su presencia;
digan entre las gentes que el Señor reinó desde el madero.
-Y subió a los cielos y está sentado a la derecha
del santísimo Padre en los cielos;
álzate sobre los cielos, ¡oh Dios!,
y tu gloria sobre toda la tierra.
-Y sabemos que viene,
que vendrá a establecer la justicia,
con los versículos señalados,
diciendo el Gloria al Padre al fin del salmo,
o sea, al terminar las palabras
que vendrá a establecer la justicia.
Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. A quien me sirva, mi Padre del cielo lo premiará.
Ant. 3. El que pierda su vida por mi la encontrará para siempre.
Cántico de las Creaturas San Francisco
Altísimo, omnipotente, buen Señor,
tuyos son los loores, la gloria, el honor
y toda bendición.
A Ti sólo, Altísimo, convienen
y ningún hombre es digno de hacer de Ti
mención.
Loado seas, mi Señor por la hermana luna
y las estrellas;
en el cielo las has formado claras
y preciosas, y bellas.
Loado seas, mi Señor, por el hermano viento,
y por el aire, y nublado, y sereno y todo tiempo
por el cual a tus criaturas das sustentamiento.
Loado seas, mi Señor, por la hermana agua,
la cual es muy útil, y humilde, y preciosa y casta.
Loado seas, mi Señor, por el hermano fuego
con el cual alumbras la noche;
y es bello y jocundo, y robusto y fuerte.
Loado seas, mi Señor por nuestra hermana
madre tierra, la cual nos sustenta y gobierna
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas.
Loado seas mi Señor, por quienes perdonan por tu amor,
y soportan enfermedad y tribulación.
Bienaventurados los que las sufren en paz
pues de Ti, Altísimo, coronados serán.
Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana
muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar
¡ay de aquéllos que mueran en pecado mortal!
Bienaventurados aquellos que acertaren
a cumplir tu santísima voluntad,
pues la muerte segunda no les hará mal.
Loen y bendengan a mi Señor y denle gracias
y sírvanle con gran humildad.
Ant. El que pierda su vida por mi la encontrará para siempre.
Lectura breve 1Pe. 4,13 –14
Queridos hermanos: estén alegres cuando comparten los padecimientos de Cristo, para que, cuando se manifieste su gloria, rebosen de gozo. Si los ultrajan por el nombre de Cristo, dichosos ustedes: porque el Espíritu de la gloria, el Espíritu de Dios, reposa sobre ustedes.
V. Por Cristo he vivido, por Cristo quiero morir.
R. Por Cristo he vivido, por Cristo quiero morir.
V. Habiendo entregado la vida por Cristo.
R. Por Cristo quiero morir.
V. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo
R. Por Cristo he vivido, por Cristo quiero morir.
Cántico evangélico
Ant. “Recuérdenme ante el Tabernáculo: allí todas estamos reunidas y ningún abismo nos puede separar...”
Proclama mi alma
la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la pequeñez de su servidora.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su servidor,
acordándose de su misericordia
– como lo había prometido a nuestros padres –
en favor de Abraham y su descendencia para siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. “Recuérdenme ante el Tabernáculo: allí todas estamos reunidas y ningún abismo nos puede separar...”
Preces
En esta hora en la que el Señor, cenando con su discípulos, presentó al Padre su propia vida que luego entregó en la cruz, aclamemos al Rey de los mártires, diciendo:
Te lo pedimos, Señor
- Señor, tú que le diste a Restituta la gracia de reconocer su nueva misión en la prisión
danos la gracia de tener el corazón y la voluntad libres para aceptar Tu Voluntad y la Misión que quieras encomendarnos.
- Tú que permitiste que tu Hija Restituta dejara actuar tu Gracia y la acción santificadora de tu Espíritu
concédenos a nosotras santificarnos diariamente dejando actuar a Tú Espíritu.
- Tú que le diste a Restituta el don de ser fraterna y que a pesar del cansancio del trabajo siempre estuviera atenta a las necesidades de sus hermanas
danos a nosotras la gracia de servir a nuestros prójimos, empezando desde la propia fraternidad.
Se pueden añadir intenciones libres
- Señor que has asociado a nuestros difuntos: Hermanas de Congregación, familiares, amigos y bienhechores a tu resurrección
concédenos un día poder reunirnos todos en la plenitud de tu Reino.
Oración dominical
Dirijamos ahora nuestra oración al Dios Altísimo que vela siempre por nosotros:
Dirijamos ahora nuestra oración al Dios Altísimo que vela siempre por nosotros:
Padre Nuestro...
Oración
Misericordioso Dios, te damos gracias porque nos regalaste en la Beata y Mártir Hna. Restituta, una mujer fuerte e incansable en palabras y obras de amor; hizo visible a Cristo sanador en los débiles y perseguidos; defendió la fe y la dignidad humana, permítenos por su intercesión reconocer con rectitud y sin miedo que en la cruz está la salvación, la vida y la esperanza, te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor. Amén.
Conclusión
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.