I Vísperas

V.    Dios mío, ven en mi auxilio
R.     Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, al Hijo y al Espiritu Santo
         Como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO
Por el año cuarenta y tres,
el Padre Dios ha querido,
que nuestra Hermana se uniera
al martirio de su Hijo.
Aleluia, Aleluia.

Cincuenta y siete años ya
que nuestra Hermana entregara
su vida por defender
fe, justicia y a su patria.
Aleluia, Aleluia.

Su vida fue muy sencilla
fue trabajadora y humilde
pero fue su gran riqueza
ser un alma grande y libre.
Aleluia, Aleluia.

Un día siendo muy joven
el Señor la enamoraba
hasta que ella generosa
con Cristo se desposaba.
Aleluia, Aleluia.

Su vida ha sido de entrega
al servicio del enfermo
sin olvidar que el Señor
estaba en cada uno de ellos.
Aleluia, Aleluia.

Era mujer muy alegre
disponible estuvo siempre
su fuerza fue la justicia
que la llevó hasta la muerte.
Aleluia, Aleluia.

Ella nos dejó el ejemplo
de jugarnos por la fe,
aunque perdamos la vida
para quedarnos con Él.
Aleluia, Aleluia.

SALMODIA

Ant. 1. El que me sigue no camina en las tinieblas sino que tendrá la luz de la vida.
                                            Salmo 10 
     Oficio de la Pasión de San Francisco

-Toda la tierra, aclame al Señor, 
  canten salmos a su nombre, 
  denle gloria y alabanza .

-Digan a Dios: 
   “¡Qué terribles son tus obras, Señor; 
   tus enemigos quedarán desmentidos 
   ante la grandeza de tu poder” .

-Que toda la tierra te adore y te cante 
   y diga salmos a tu nombre.  

-Vengan, escuchen, y les contaré 
   a todos los que temen a Dios 
   cuánto ha hecho por mi alma. 

-Mi boca gritó a El, 
   y lo exaltó mi lengua. 

-Y escuchó mi voz desde su santo templo, 
    y mi clamor llegó a su presencia. 
-Bendigan, gentes, a nuestro Señor 
y hagan oír la voz de su alabanza. 

-Y en Él serán benditas todas las tribus de la tierra, 
todas las naciones lo engrandecerán. 

-Bendito el Señor, Dios de Israel;  
El solo hace grandes maravillas. 

-Y eternamente bendito el nombre de su majestad; 
toda la tierra se llenará de su gloria. Amén. Amén.

Ant. El que me sigue no camina en las tinieblas sino que tendrá la luz de la vida.

Ant. 2. Señor tu misericordia es benigna, sálvame.

                                                     Salmo 12 
        Oficio de la Pasión de San Francisco

-En ti, Señor, esperé, 
  no quede confundido para siempre; 
 líbrame y sálvame por tu justicia. 

-Inclina a mí tu oído 
  y sálvame. 

-Sé para mí un Dios protector 
  y lugar de refugio 
  para que me salves.

-Porque tú eres, Señor, mi paciencia;
  mi esperanza, Señor, desde mi juventud. 

-Desde el seno materno 
  encontré en ti mi apoyo,
  tú eres mi protector 
  desde el vientre de mi madre; 
  para ti siempre mi canto.

-Que se me llene la boca de alabanza 
  para cantar tu gloria, 
  tu grandeza todo el día. 

-Escúchame, Señor, 
  porque tu misericordia es benigna; 
  mírame según la multitud de tus misericordias.

-No apartes tu rostro de tu siervo; 
  porque estoy atribulado, 
  escúchame en seguida.

-Bendito el Señor mi Dios, 
  porque se ha convertido en mi asilo y refugio 
  en el día de mi tribulación. 

-Ayudador mío, te cantaré, 
  porque, ¡oh Dios!, eres mi asilo, 
  Dios mío, misericordia mía.

Ant. El que me sigue no camina en las tinieblas sino que tendrá la luz de la vida.

Ant. 3. Si los sufrimientos de Cristo rebosan sobre nosotros, también por Cristo rebosa nuestro consuelo.

                       Cántico                      1Pe 2,21b-24

- Cristo padeció por nosotros,
   dejándonos un ejemplo
   para que sigamos sus huellas.

-  Él no cometió pecado 
   ni encontraron engaño en su boca;
   cuando le insultaban,
   no devolvía el insulto;
   en su pasión no profería amenazas;
   al contrario,
   se ponía en manos del que juzga justamente.

- Cargado con nuestros pecados subió al leño,
   para que, muertos al pecado,
   vivamos para la justicia.
   Sus heridas nos han curado.

  Gloria al Padre, y al Hijo,
   y al Espíritu Santo;
  como era en el principio, ahora y siempre,
  por los siglos de los siglos. Amén.


Ant. Si los sufrimientos de Cristo rebosan sobre nosotros, también por Cristo rebosa nuestro consuelo.

Lectura breve
                                Rom. 8,35. 37-39
¿Quien podrá apartarnos del amor de Cristo? ¿La aflicción? ¿La angustia? ¿La persecución? ¿El hambre? ¿La desnudez? ¿El peligro? ¿La espada? En todo esto vencemos fácilmente por aqueo que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni creatura alguna, podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Responsorio breve

V.  La vida es Cristo, la muerte una ganancia.
R.  La vida es Cristo, la muerte una ganancia.

V.  Para quien confía en el Señor
R.  La muerte es una ganancia.

V.  Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo
R.  La vida es Cristo, la muerte una ganancia.

Cántico evangélico

Ant. ¡Yo misma estoy tranquila y sé con seguridad que mi Dios vigila sobre mí; y que Él no me impone una carga más pesada de la que yo pueda llevar!

Proclama mi alma
la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la pequeñez de su servidora.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su servidor,
acordándose de su misericordia
– como lo había prometido a nuestros padres –
en favor de Abraham y su descendencia para siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. ¡Yo misma estoy tranquila y sé con seguridad que mi Dios vigila sobre mí; y que Él no me impone una carga más pesada de la que yo pueda llevar!

Preces
En esta hora en la que el Señor, cenando con su discípulos, presentó al Padre su propia vida que luego entregó en la cruz, aclamemos al Rey de los mártires, diciendo:
Escúchanos, Señor

- Tú Señor que llamaste a Restituta para ser tu consagrada en la Comunidad de las Franciscanas de la Caridad Cristiana
          concédenos la gracia de seguir a Cristo con fidelidad.

- Tú que diste a Restituta claridad y fuerza para luchar por los derechos de los enfermos
       danos la gracia de actuar con justicia y prestar nuestra voz a aquellos que no pueden manifestarse.

- Tú que permitiste que Restituta probara la cárcel y el desprecio
            enséñanos a ser humildes y a encontrarte siempre aún en los momentos difíciles.
           
         Se pueden añadir intenciones libres

- Te damos gracias, Señor porque has asociado a nuestros hermanos difuntos a tu muerte,
concédenos la gracia de reunirnos todos junto a Ti .

Oración dominical

V. Según el mandato del Señor, digamos confiadamente:
Padre nuestro, que estás en el cielo,...

Oración

Misericordioso Dios, te damos gracias porque nos regalaste en la Beata y Mártir Hna. Restituta, una mujer fuerte e incansable en palabras y obras de amor; hizo visible a Cristo sanador en los débiles y perseguidos; defendió la fe y la dignidad humana, permítenos por su intercesión reconocer con rectitud y sin miedo que en la cruz está la salvación, la vida y la esperanza, te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor. Amén.

Conclusión

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.