I Vísperas

 4 de octubre 
NUESTRO PADRE SAN FRANCISCO DE ASÍS 
SOLEMNIDAD 

V.    Dios mío, ven en mi auxilio
R.     Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, al Hijo y al Espiritu Santo
         Como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO 
 
Cae la tarde lentamente  
mientras las sombras se alargan.  
Francisco sabe que llega 
la muerte, su dulce hermana.  

Mantiene enhiesto el espíritu  
aunque la carne está flaca. 
Sus miembros se tornan fríos  
mientras el alma se abrasa.  

Todos sus hijos, en torno, 
le dicen su amor con lágrimas,  
y queda el rebaño triste  
porque su pastor se marcha. 

Francisco, que mira al cielo, 
flácida y suave levanta 
una mano que bendice  
dispensadora de gracias. 

Que el error y la lujuria 
no mancillen vuestra casa. 
Sola la virtud anide 
en los cuerpos y en las almas. 

Y luego voló su espíritu 
como una paloma blanca 
que en el cielo ha puesto el nido  
colgando en divina rama. 

Al Padre, al Hijo, al Espíritu  
ascienda nuestra alabanza. 
Gloria y honor al Dios Trino 
por los siglos que no acaban. Amén. 

Ant. 1. Francisco, varón católico y del todo apostólico, enviado con la buena noticia de la paz. 
                                                                               Salmo 111 
Dichoso quien teme al Señor 
y ama de corazón sus mandatos. 
Su linaje será poderoso en la tierra,  
la descendencia del justo será bendita. 

En su casa habrá riquezas y abundancia,  
su caridad es constante, sin falta. 
En las tinieblas brilla como una luz  
el que es justo, clemente y compasivo. 

Dichoso el que se apiada y presta, 
y administra rectarnente sus asuntos.  
El justo jamás vacilará, 
su recuerdo será perpetuo. 

No temerá las malas noticias, 
su corazón está firme en el Señor. 
Su corazón está seguro, sin temor,  
hasta que vea derrotados a sus enemigos. 

Reparte limosna a los pobres; 
su caridad es constante, sin falta. 
y alzará la frente con dignidad. 

El malvado, al verlo, se irritara, 
rechinará los dientes hasta consumirse.  
La ambición del malvado fracasará. 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Francisco, varón católico y del todo apostólico, enviado con la buena noticia de la paz. 

Ant. 2. En sus días sostuvo la casa de Dios y reparó el templo. 
                                                                         Salmo 147 
Glorifica al Señor, Jerusalén; 
alaba a tu Dios, Sión: 
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,  
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti; 
ha puesto paz en tus fronteras, 
te sacia con flor de harina. 

El envía su mensaje a la tierra, 
y su palabra corre veloz; 
manda la nieve como lana, 
esparce la escarcha como ceniza; 

hace caer el hielo como migajas 
y con el frío congela las aguas; 
envía una orden, y se derriten; 
sopla su aliento, y corren. 

Anuncia su palabra a Jacob, 
sus decretos y mandatos a Israel; 
con ninguna nación obró así, 
ni les dio a conocer sus mandatos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
 
Ant. En sus días sostuvo la casa de Dios y reparó el templo. 

Ant. 3. Sácame de la prisión: me rodearán los justos cuando me devuelvas tu favor. 
                                                       Salmo 141 
A voz en grito clamo al Señor, 
a voz en grito suplico al Señor; 
desahogo ante él mis afanes, 
expongo ante él mi angustia, 
mientras me va faltando el aliento. 

Pero tú conoces mis senderos, 
y que en el camino por donde avanzo 
me han escondido una trampa. 

Mira a la derecha, fíjate: 
nadie me hace caso; 
no tengo adónde huir, 
nadie mira por mi vida. 

A ti grito, Señor; 
te digo: «Tú eres mi refugio 
y mi lote en el país de la vida.» 

Atiende a mis clamores, 
que estoy agotado; 
líbrame de mis perseguidores, 
que son más fuertes que yo. 

Sácame de la prisión, 
y daré gracias a tu nombre: 
me rodearán los justos 
cuando me devuelvas tu favor. 

Ant. Sácame de la prisión: me rodearán los justos cuando me devuelvas tu favor. 

Lectura breve
                                          Rm 8, 10-11 
Pero si Cristo está en ustedes, aunque el cuerpo muera por el pecado, el espíritu vivirá por la justicia. Y si el Espíritu del que resucitó a Jesús de la muerte habita en ustedes, el que resucitó a Cristo de la muerte dará vida a sus cuerpos mortales, por el Espíritu suyo que habita en ustedes.

Responsorio breve
R. Francisco pobre y humilde * Entra rico en el cielo. Francisco. 
V. Lo aclaman con himnos celestiales. * Entra. Gloria al Padre. Francisco. 

Cántico evangélico

Ant. Francisco, del todo sumiso al Creador, tuvo sumisas a las criaturas: se servía de ellas para gloria de Dios. 

Proclama mi alma
la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la pequeñez de su servidora.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su servidor,
acordándose de su misericordia
– como lo había prometido a nuestros padres –
en favor de Abraham y su descendencia para siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Francisco, del todo sumiso al Creador, tuvo sumisas a las criaturas: se servía de ellas para gloria de Dios. 

Preces 

Invoquemos, hermanos, a Dios Padre, fuente de toda santidad que, por la intercesión y ejemplo de nuestro Padre San Francisco, nos guía por el camino de la santidad, y digámosle: 
          Escúchanos, Señor. 

Padre Santo, que hiciste a tu siervo Francisco imitador perfecto de tu Hijo, 
–haz que nosotros, siguiendo sus huellas, observemos fielmente el Evangelio de Cristo. 

Padre de bondad, guía nuestros pasos por el camino de la paz, siguiendo el ejemplo de nuestro padre San Francisco, 
 –para que, con sincero corazón, vivamos en obediencia, sin propio y en castidad. 

Padre altísimo y omnipotente, que dispersas a los soberbios de corazón y enalteces a los humildes,
 –concédenos imitar a nuestro seráfico Padre en la virtud de la humildad. 

Padre de amor y de misericordia, que marcaste con las señales de la pasión de tu Hijo a tu siervo Francisco, 
–concédenos gloriarnos siempre de la cruz de Cristo.  

Antes de la petición por los difuntos pueden añadirse intenciones particulares que concluyen con la respuesta propuesta más arriba.

Padre indulgente, que por las súplicas de nuestro Padre San Francisco otorgaste el perdón a los pecadores,  
–muestra tu rostro a nuestros hermanos difuntos. 

Oración dominical

V. Digamos juntos la oración que Cristo nos enseñó como modelo de toda oración:
Padre nuestro. 

Oración 

Dios todopoderoso, que otorgaste a nuestro Padre San Francisco la gracia de asemejarse a Cristo por la humildad y la pobreza, concédenos caminar tras sus huellas, para que podamos seguir a tu Hijo y entregarnos a ti con amor jubiloso. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén 

Conclusión

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.