32. Aplíquense todos los hermanos y las hermanas a lo que
por encima de todo deben anhelar: tener el espíritu del Señor y su santa
operación[11].
Y, siempre sumisos a la santa Iglesia,
firmes en la fe católica, observen la pobreza y la humildad y el santo
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo que firmemente han prometido[12].
Y todo el que guarde estas cosas, sea colmado
en el cielo de la bendición del altísimo Padre, y sea colmado en la tierra de
la bendición de su amado Hijo, con el santísimo Espíritu Paráclito y con todas
las virtudes de los cielos y con todos los santos. Y yo, el hermano Francisco,
pequeñuelo, siervo de ustedes, los confirmo cuanto puedo, interior y exteriormente,
esta santísima bendición (Test. 40-41).
[11] 2
R 10,8-9: "Aplíquense, en cambio, a lo que por encima de todo deben
anhelar: tener el espíritu del Señor y su santa operación, orar continuamente
al Señor con un corazón puro, tener humildad y paciencia en la persecución y en
la enfermedad, y amar a los que nos persiguen y reprenden y acusan, porque dice
el Señor...".- RCl 10,9: "Aplíquense, en cambio, a lo que por encima
de todo deben anhelar: tener el espíritu del Señor y su santa
operación...".
[12] 2
R 12,4: "...para que, siempre sumisos y sujetos a los pies de la misma
santa Iglesia, firmes en la fe católica (cf. Col. 1,23), observemos la pobreza
y la humildad y el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo que firmemente
hemos prometido".- RCl 12,13: "...para que, siempre sumisas y sujetas
a los pies de la misma santa Iglesia, firmes en la fe católica (cf. Col 1,23),
observemos la pobreza y la humildad de nuestro Señor Jesucristo y de su
santísima Madre, y el santo Evangelio que firmemente hemos prometido".