23. Por el amor de Dios, los hermanos y las hermanas ámense mutuamente, como dice el Señor: Éste es mi mandamiento, que se amen unos a otros como yo los he amado. Y muestren con obras el amor que se tienen mutuamente[i]. Y confiadamente manifieste el uno al otro su propia necesidad, para que le encuentre lo necesario y se lo proporcione[ii]. Dichosos los que aman tanto al otro cuando está enfermo y no puede corresponderles como cuando está sano y puede corresponderles[iii].
Y de todo cuanto les suceda, den gracias al Creador, y
deseen estar tal como el Señor les quiere, sanos o enfermos[iv].
24. Si sucediera alguna vez que, por una palabra o gesto,
surgiera entre ellos un motivo de turbación, inmediatamente, antes de presentar
la ofrenda de la propia oración ante el Señor (cf. Mt 5,24), pida perdón
humildemente el uno al otro (cf. Mt 18,35). Si alguno descuidase gravemente la
forma de vida que ha profesado, sea amonestado por el ministro o por los otros
que hubiesen conocido su culpa. Y éstos no lo abochornen ni lo critiquen, sino
tengan para con él gran misericordia[v].
Y todos deben cuidadosamente evitar el airarse y conturbarse a causa del pecado
de alguno, porque la ira y la conturbación impiden en sí y en los otros la
caridad[vi].
[i] R
1 R 11,5-6: "Y ámense mutuamente, como dice el Señor: Éste es mi
mandamiento, que se amen unos a otros como yo los he amado (Jn 15,12). Y
muestren con obras (cf. Sant 2,18) el amor que se tienen mutuamente, como dice
el apóstol: No amemos de palabra y de boca, sino de obra y de verdad (1 Jn
3,18)".- TestCl 59: "Y amándose mutuamente en la caridad de Cristo,
manifiesten externamente, con sus obras, el amor que se tienen
internamente...".