21. Empéñense todos los hermanos y las hermanas en seguir
la humildad y la pobreza de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo Él
sobremanera rico, quiso, junto con la bienaventurada Virgen,
su madre, elegir en el mundo la pobreza, y se anonadó a sí mismo[i].
Y recuerden que nada hemos de tener de este mundo, sino
que, como dice el Apóstol, estamos contentos teniendo qué comer y con qué
vestirnos. Y guárdense mucho del dinero[ii].
Y deben gozarse cuando conviven con personas de baja
condición y despreciadas, con los pobres y los débiles y los enfermos y los
leprosos y los mendigos de los caminos[iii].
22. Los que son verdaderamente pobres de espíritu,
siguiendo el ejemplo del Señor, nada se apropian para sí ni a nadie se lo
vedan, sino que viven como peregrinos y forasteros en este mundo. Ésta es la
excelencia de la altísima pobreza, la que nos ha constituido en herederos y
reyes del reino de los cielos, nos ha hecho pobres en cosas y nos ha sublimado
en virtudes.
Sea ésta nuestra porción, la que conduce a la tierra de los
vivientes. Adheridos totalmente a ella, por el nombre de nuestro Señor
Jesucristo jamás queramos tener ninguna otra cosa bajo el cielo[iv].
[i] 1
R 9,1: "Empéñense todos los hermanos en seguir la humildad y pobreza de
nuestro Señor Jesucristo...".- 2CtaF 5: "Y, siendo Él sobremanera
rico (2 Cor 8,9), quiso, junto con la bienaventurada Virgen,
su Madre, escoger en el mundo la pobreza".- RCl 6,6-8: "Y, a fin de
que jamás nos separásemos de la santísima pobreza que habíamos abrazado, ni
tampoco las que habían de venir después de nosotras, poco antes de su muerte
nos escribió de nuevo su última voluntad, con estas palabras: "Yo, el
hermano Francisco, el pequeñuelo, quiero seguir la vida y pobreza del altísimo
Señor Jesucristo y de su santísima Madre, y perseverar en ella hasta el fin. Y
os ruego a vosotras, señoras mías, y os recomiendo que viváis siempre en esta
santísima vida y pobreza..."".- Cf. Flp 2,7.
[ii] 1
R 9,1: "Empéñense todos los hermanos en seguir la humildad y pobreza de
nuestro Señor Jesucristo y recuerden que nada hemos de tener de este mundo,
sino que, como dice el Apóstol, estamos contentos teniendo qué comer y con qué
vestirnos” (1Tim 6,8).- 1 R 8,11: "Pero guárdense mucho de la
pecunia".- Cf. 2 R 5,3-4.
[iii] 1
R 9,2: "Y deben gozarse cuando conviven con gente de baja condición y
despreciada, con los pobres y débiles, y con los enfermos y leprosos, y con los
mendigos de los caminos".
[iv] Cf.
Adm 14; cf. Mc 10,27-29.- 2 R 6,1-6: "Los hermanos no se apropien
nada para sí, ni casa, ni lugar, ni cosa alguna. Y, como peregrinos y
forasteros en este siglo (cf. Gén 23,4; Sal 38,13; 1 Pe 2,11), que sirven al
Señor en pobreza y humildad, vayan por limosna confiadamente. Y no tienen por
qué avergonzarse, pues el Señor se hizo pobre por nosotros en este mundo (cf. 2
Cor 8,9). Ésta es la excelencia de la altísima pobreza, la que a ustedes, mis
queridísimos hermanos, los ha constituido en herederos y reyes del reino de los
cielos, los ha hecho pobres en cosas y los ha sublimado en virtudes (cf. Sant
2,5). Sea ésta su porción, la que conduce a la tierra de los vivientes (cf. Sal
141,6). Adheridos enteramente a ella, hermanos amadísimos, por el nombre de
nuestro Señor Jesucristo, jamás quieran tener ninguna otra cosa bajo el
cielo".- 1 R 7,13: "Guárdense los hermanos, dondequiera que estén, en
eremitorios o en otros lugares, de apropiarse para sí ningún lugar, ni de
vedárselo a nadie".- RCl 8,1-6: "Las hermanas no se apropien nada
para sí, ni casa, ni lugar, ni cosa alguna...".