6. La vida en pobreza

 21. Empéñense todos los hermanos y las hermanas en seguir la humildad y la pobreza de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo Él sobremanera rico, quiso, junto con la bienaventurada Virgen, su madre, elegir en el mundo la pobreza, y se anonadó a sí mismo[i].

Y recuerden que nada hemos de tener de este mundo, sino que, como dice el Apóstol, estamos contentos teniendo qué comer y con qué vestirnos. Y guárdense mucho del dinero[ii].

Y deben gozarse cuando conviven con personas de baja condición y despreciadas, con los pobres y los débiles y los enfermos y los leprosos y los mendigos de los caminos[iii].

22. Los que son verdaderamente pobres de espíritu, siguiendo el ejemplo del Señor, nada se apropian para sí ni a nadie se lo vedan, sino que viven como peregrinos y forasteros en este mundo. Ésta es la excelencia de la altísima pobreza, la que nos ha constituido en herederos y reyes del reino de los cielos, nos ha hecho pobres en cosas y nos ha sublimado en virtudes.

Sea ésta nuestra porción, la que conduce a la tierra de los vivientes. Adheridos totalmente a ella, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo jamás queramos tener ninguna otra cosa bajo el cielo[iv].



[i] 1 R 9,1: "Empéñense todos los hermanos en seguir la humildad y pobreza de nuestro Señor Jesucristo...".- 2CtaF 5: "Y, siendo Él sobremanera rico (2 Cor 8,9), quiso, junto con la bienaventurada Virgen, su Madre, escoger en el mundo la pobreza".- RCl 6,6-8: "Y, a fin de que jamás nos separásemos de la santísima pobreza que habíamos abrazado, ni tampoco las que habían de venir después de nosotras, poco antes de su muerte nos escribió de nuevo su última voluntad, con estas palabras: "Yo, el hermano Francisco, el pequeñuelo, quiero seguir la vida y pobreza del altísimo Señor Jesucristo y de su santísima Madre, y perseverar en ella hasta el fin. Y os ruego a vosotras, señoras mías, y os recomiendo que viváis siempre en esta santísima vida y pobreza..."".- Cf. Flp 2,7.

 [ii] 1 R 9,1: "Empéñense todos los hermanos en seguir la humildad y pobreza de nuestro Señor Jesucristo y recuerden que nada hemos de tener de este mundo, sino que, como dice el Apóstol, estamos contentos teniendo qué comer y con qué vestirnos” (1Tim 6,8).- 1 R 8,11: "Pero guárdense mucho de la pecunia".- Cf. 2 R 5,3-4.

 [iii] 1 R 9,2: "Y deben gozarse cuando conviven con gente de baja condición y despreciada, con los pobres y débiles, y con los enfermos y leprosos, y con los mendigos de los caminos".

 [iv] Cf. Adm 14; cf. Mc 10,27-29.- 2 R 6,1-6: "Los hermanos no se apropien nada para sí, ni casa, ni lugar, ni cosa alguna. Y, como peregrinos y forasteros en este siglo (cf. Gén 23,4; Sal 38,13; 1 Pe 2,11), que sirven al Señor en pobreza y humildad, vayan por limosna confiadamente. Y no tienen por qué avergonzarse, pues el Señor se hizo pobre por nosotros en este mundo (cf. 2 Cor 8,9). Ésta es la excelencia de la altísima pobreza, la que a ustedes, mis queridísimos hermanos, los ha constituido en herederos y reyes del reino de los cielos, los ha hecho pobres en cosas y los ha sublimado en virtudes (cf. Sant 2,5). Sea ésta su porción, la que conduce a la tierra de los vivientes (cf. Sal 141,6). Adheridos enteramente a ella, hermanos amadísimos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, jamás quieran tener ninguna otra cosa bajo el cielo".- 1 R 7,13: "Guárdense los hermanos, dondequiera que estén, en eremitorios o en otros lugares, de apropiarse para sí ningún lugar, ni de vedárselo a nadie".- RCl 8,1-6: "Las hermanas no se apropien nada para sí, ni casa, ni lugar, ni cosa alguna...".