14. Consideren los hermanos y las hermanas en cuán grande excelencia los ha constituido el Señor Dios, pues los creó y formó a imagen de su querido Hijo según el cuerpo y a su semejanza según el espíritu[i]. Por Cristo y en Cristo creados, han elegido esta forma de vida, que está fundada en las palabras y ejemplos de nuestro Redentor.
15. Ellos, que profesan la castidad "por el reino de
los cielos" (Mt 19,12), se preocupan de los asuntos del Señor (1 Cor
7,32), y ninguna otra cosa han de hacer sino seguir la voluntad del Señor y
agradarle[ii].
Y háganlo todo de tal manera que el amor de caridad a Dios y a todos los
hombres brille por las obras.
16. Recuerden que, por un don eximio de la gracia, han sido
llamados a manifestar en su vida aquel admirable misterio de la Iglesia, por el
que está unida a Cristo, su divino esposo (cf. Ef 5,23-26).
17. Tengan ante los ojos, en primer lugar, el ejemplo de
[i] Adm
5,1: "Repara, ¡oh hombre!, en cuán grande excelencia te ha constituido el
Señor Dios, pues te creó y formó a imagen de su querido Hijo según el cuerpo y
a su semejanza según el espíritu (cf. Gén 1,26)".- Cf. Col 1,16.